Por: VARGAS SANGA, Franz Junior
El 5 de abril del año 1992 se suscitó un golpe de Estado y otro en el 2022, ambos utilizaron el mismo verbo memorable, “Disolver”, para los mismos fines, casi en el mismo orden de enunciación, el golpe del 92 se preparó durante más de un año y medio; el del 22 en menos de una hora y media, todo golpe de Estado necesita, si aspira al éxito y no al suicidio, de un cierto pie de fuerza, para ser aplicado en puntos claves, con coordinada precisión. EL absurdo autogolpe del 2022 colapsó en el momento en que Pedro castillo pierde su libertad por amenazar la democracia; la vicepresidenta Dina Boluarte juró como presidenta de la República.
CRONOLOGÍA
5 de abril del 1992
Hubo un autogolpe el 92 y otro autogolpe el 22. Ambos utilizaron el mismo verbo memorable: “Disolver”, para los mismos fines, casi en el mismo orden de enunciación.
6 de diciembre de 2022
En todo ese largo proceso, Benji Espinoza dice que “honestamente no noté algo inusual o raro en el presidente”, en la mañana del miércoles 7, Espinoza llamó a Pedro Castillo, “a las 9 o 9:30 para hacer coordinaciones.
7 de diciembre de 2022
Castillo anunció el autogolpe, para Benji Espinoza, el abogado que había coordinado mejor la defensa del Presidente, “Todo ha sido sorpresivo. Estoy absolutamente asombrado. No sé quién le dijo que haga lo que hizo.”
7 de diciembre de 2022
El autogolpe resultó literal: impactó a quien lo perpetró, el propio Castillo, las renuncias de 5 ministros cayeron en cascada, entre ellos el Ministro de Trabajo, el Canciller, la Titular del MIDIS, el Ministro de Defensa, entre otros.
7 de diciembre de 2022
El del 22 en menos de una hora y media. El del 92 movilizó a todas las Fuerzas Armadas (FF.AA.) y a la Policía; el del 22 solo movilizó palabras leídas desde una hoja temblorosa.
7 de diciembre de 2022
Ahí se acabaron el golpe, la libertad de Castillo y, a la vez, la amenaza contra la democracia. La vicepresidenta Dina Boluarte juró como presidenta de la República, tal como correspondía.
29 de enero de 2023
Frente al gobierno tampoco hay liderazgo reconocible capaz de aglutinar, movilizar y –menos– encauzar voluntades en algún sentido. Como el antifujimorismo de los primeros años, no hay identidad en la mera oposición.
Dina Ercilia Boluarte Zegarra se ha convertido en la primera mujer presidente del Perú, pero su ascenso político se ha visto manchado de sangre por que no supo entender las esperanzas desvanecidas del pueblo anteponiendo sus propios intereses, sumando a sus palabras que reavivaron la división civil que permanece en la población; y permanecerán en los recuerdos de todo el pueblo.

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